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Heráldica

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El 15 de junio de 1998, el Pleno Municipal del Ayuntamiento de nuestra localidad aprobó la adopción del escudo de armas de Umbrete, con el fin de establecer una base jurídico-administrativa que regulase el uso de sus signos de identidad, y, asimismo, de una bandera municipal que distinguiese a la localidad.

La descripción es la siguiente: De púrpura, báculo de oro adiestrado de racimo de unas de plata y siniestrado de bellota rajada- a la manera de mitra- también de plata, con el dedal hacia abajo. Al timbre, corona real cerrada. Debajo, lleva la leyenda “Antiqum Archiepiscopale Dominum”, que se traduce por Antiguo Dominio Arzobispal.

La bandera de la localidad consta de tres franjas horizontales, siendo la más ancha la central, de color amarillo, y púrpura las exteriores.

Umbrete carecía de un escudo heráldico que respondiese a su verdadera historia. El que tenía había tomado prestados algunos elementos de escudos como los de Sanlúcar la Mayor (el sol) y Bollullos de la Mitación (el árbol y demás ramos vegetales). A partir de ahora se puede decir que esta localidad cuenta con armas propias y perfectamente individualizadas, que responden a su más rancio abolengo, que pasa por su antigua pertenencia al señorío arzobispal, cosa indudable en el devenir de Umbrete; en las uvas, pues no hay que olvidar que han sido cientos de años los que el vino de sus cepas han servido para oficiar las eucarístías de la archidiócesis, y la bellota rajada, a la manera de mitra, sobre una bella leyenda.

El Ayuntamiento usa, desde 1873, señales protoheráldicas, en soportes sigilares similitudes entre sí, diferenciándose las variantes, como ahora se detallará, en las bocas y en la adición de muebles secundarios al campo. El sello de 1873 era circular, embutiéndose en un escudo francés y con la inscripción en la bordadura “Ayuntamiento Constitucional de Umbrete”. Curiosamente el escudo era también el único ovalado de la provincia, por ser de origen eclesiástico. En el campo un árbol y al timbre un sol naciente. Se prodigó hasta los años veinte del siglo pasado, en que la boca se transformó en la llamada carlista o de “casulla”, y en los cuarenta fue eliminada, quedando el círculo, el sol como timbre, el árbol y, como novedad, quedó adiestrado su fuste de espiga de trigo y siniestrado de rama de laurel (aunque otros autores argumentan que la especie que aparece a la izquierda del árbol es el olivo, y no el laurel). En las reproducciones a color, modernas el campo se pinta celeste y los muebles al natural. Además, aunque por último ya no se representaba, según Juan Castro, el original tenía una corona real medieval, símbolo de la Reconquista y de la repoblación de la villa por el rey San Fernando.

La boca circular ha de trocarse por la española, es decir, la rectangular con la base redonda. El timbre ha de sustituirse por la corona real cerrada. El sol naciente era un remedo del que ostentara Sanlúcar. Todo esto se acompañaba de un solo símbolo de la importancia de Umbrete como sede arzobispal, por lo que desde allí irradia la luz de la religión sobre los pueblos colindantes.

El árbol se identifica como encina y como pino, y esa indefinición lo descalifica como mueble idóneo, y por no ser representativas de su término ninguna de estas especies. El pino lo fue -presuntamente- en lo antiguo, existiendo manchas boscosas de alguna relevancia, y la encina, si esa fue la primera intención, evoca una especie popular que a todas luces podría ser recordada de otra forma. En cualquier caso, no se consideró el árbol mueble significativo de esta localidad agrícola.

Al final del siglo XVIII, la producción de Umbrete era la siguiente: de 1300 alanzadas, 5 se dedicaban al regadío, 69 a sembradura, 30 a olivar, 400 a viñedos, 16 a árboles frutales, 350 a pinares y 420 a monte bajo. No obstante, unos años más tarde, al comienzo del siglo XIX, los datos de la producción han cambiado considerablemente. Una vez más hemos de apoyarnos en los datos del historiador Antonio Herrera, para argumentar esta hipótesis: “ En lo tocante a su producción, se dice que sus principales cosechas, eran de aceites y vinos, de los que solían darse unas 6.000 a 7.000 arrobas y unas 2.000 fanegas de cereales, poseyendo la dignidad arzobispal unas 300 alanzadas de pinares en el término había tres caseríos con molinos y lagares...” , tomado del diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (Sebastián de Miñano 1826). Atendiendo a esta producción, está justificado que en el escudo figurara una rama de olivo, ya que como podemos apreciar, este cultivo pasó en menos de un siglo a ser una de las primeras producciones.

La importancia del trigo quedaba también reflejada en el antiguo escudo, pues en él se representa una espiga acostada. El hecho de que aún en la actualidad la festividad del Corpus Christi, se celebre en otra fecha como gracia especial concedida a la Villa de Umbrete, para que los segadores de trigo desempeñasen se labor, da idea de la importancia que el dorado cereal ha tenido en nuestra población.

Cabe pues la posibilidad, de que los motivos que adornaban nuestro escudo, no fueran sólo el reflejo de una leyenda, sino más claramente a las producciones más importantes de nuestra villa en aquellos tiempos. Por ello, no seríamos justos si no reconociéramos que esta posibilidad se podía venir abajo, si tenemos en cuenta que no estaba reflejado en el escudo el símbolo de la vid, fruto predominante por aquel entonces. Los muebles secundarios, pues, tampoco eran adecuados para representar a Umbrete. El trigo ya no es especie de importancia en Umbrete, por lo que era necesario buscar otros, que lograsen la perfecta diferenciación.

Refiere la tradición popular, según recoge José María de Mena, que, corriendo el año de 1793, el arzobispo Alonso Marcos de Llanes y Argüelles se encontraba disfrutando sus vacaciones en el palacio cuando “habiendo salido en ropa campestre de paseo, encontró bajo una encina a un pastor guardando su rebaño; hablaron, y el arzobispo, disimulando quien era, dijo ser igualmente pastor. El que guardaba el rebaño le preguntó: ¿Y conoce su merced a todas sus ovejas por su nombre? Yo sí las conozco, e inmediatamente desapareció. Comprendió el prelado que aquello era un aviso, recordándole sus deberes de pastor de almas, y desde aquel momento decidió desempeñar con más celo su cargo, dedicando su vida a estar en contacto con sus diocesanos, visitando pueblos y aldeas así que nunca más volvió a estar ocioso ni a tomar vacaciones. La encina a cuya sombra ocurrió el milagroso suceso, desde aquel día tuvo la particularidad de que el dedal o cascabullo de sus bellotas en vez de ser liso aparece como rajado o partido, cuya forma recuerda la de una mitra, particularidad única en este árbol”.

Precisamente era una encina el árbol que campeaba en el antiguo escudo de Umbrete, acostada de una espiga de trigo y una rama de olivo. Según el historiador Antequera Luengo, mayor simbolismo tendrían la propia bellota rajada y la vid como elementos de alta significación para el pueblo. En el eje del mismo se haya un sol naciente, para reflejar la importancia de Umbrete en su contorno como lugar que irradia religiosidad, que se podría sustituir sencillamente por el báculo y la mitra, de interpretación más fácil. Por último, la forma ovalada de estas armas, a la manera eclesiástica, es improcedente hoy día por no representar ya la pertenencia del pueblo a la Iglesia y por existir otros elementos en el campo que la recuerdan.

Se hizo necesario, pues, que Umbrete organizase sus armas con elementos propios, obviando los ajenos (el sol de Sanlúcar) y los arbitrales por otras localidades (el árbol, el trigo y el laurel u olivo), además de adoptar la boca española y la corona constitucional, siendo oportuno recordar el más que centenario señorío arzobispal y el cultivo de la vid, por el que Umbrete es más conocida, e incluso trocar la mitra, - atributo, junto al báculo, de los arzobispos-, por la bellota rajada que la recuerda, particularidad vegetal que narra la bella leyenda. Podemos estar satisfechos de poseer, definitivamente, un escudo de armas de acuerdo a las leyes y entroncado con la verdadera historia de Umbrete.


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Colofón

Umbrete - CIF: P4109400D

Teléfono: 955 71 53 00 / 955 71 53 30 - Fax: 955 71 57 21

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